CONTEXTOS DEL DESARROLLO PATRÍSTICO

 

El pensamiento de un autor brilla por sí solo. Dentro del rico campo de la cultura clásica antigua nada respondía a una invención casual, toda creación se colocaba dentro de un entramado de condiciones y de leyes humanas. Los Padres de la Iglesia debieron asimilarse a estas condiciones para aparecer en el escenario cultural pagano, por tanto ellos también son receptores del impacto de su ambiente intelectual, histórico, social y filosófico. Por eso es de vital importancia comprender el contexto de cada autor y de cada una de sus obras. Este constituye el estatuto metodológico propio de la patrología; la concurrencia crítica de los datos y la aproximación técnico-científica de cada una de las áreas del contexto permiten aclarar la personalidad, el pensamiento, los motivos históricos, los estilos literarios, las repercusiones eclesiales y sociales de la actividad de cada autor cristiano


  • La historia antigua


La base de la comprensión patrística es la historia. El carácter científico histórico del cristianismo surgió hasta el siglo IV con Eusebio de Cesarea. No fue una preocupación para la primitiva comunidad cristiana catalogar los acontecimientos en torno a sí misma, sin embargo en la sensibilidad de los creyentes se construyó una gesta histórica portentosa que se hace doblemente interesante porque se fue construyendo a través de la búsqueda de la verdad. La antigüedad clásica irradia por su propia fuerza un resplandor de enigma y de verdad. El cristianismo antiguo está inmerso en ese halo esplendido de la historia; el cristianismo se hizo historia con la práctica de la caridad y con el testimonio, con la predicación y con las ideas. La Iglesia se constituyó una institución en conjunción con la vida del Imperio. Los protagonistas cristianos vivían en un triple mundo cultural judaico-griego-eclesial y fueron renombrados representantes de los cambios políticos y religiosos de una sociedad pagana que se hizo sacra. Los Padres de la Iglesia vivieron esa historia, la escribieron y la interpretaron. En este campo conviene consultar los manuales de historia de la Iglesia conocidos y otras obras especializadas.


  • Las lenguas clásicas y la literatura


La cultura antigua no era tecnológica como la de nuestros días sino fue una cultura eminentemente literaria. En el origen del pensamiento estaba la lengua hablada y escrita, conocida hasta su esencia como necesidad para demostrar la verdad con elocuencia. En un mundo regido por la ley de la razón y de las leyes, el empeño lingüístico fue la guía de la educación y de la producción de las ideas. La gramática, la métrica, la retórica eran expresiones de este esfuerzo metódico por fijar la cultura, enraizarla para darle validez. Todo dependía de la paideia antigua y de los sistemas de asimilación de las sentencias de los sabios, filósofos y poetas. El proceso iniciaba en la infancia, desde el magister ludi, pasando por la schola grammaticae, hasta llegar al retor. La capacidad de cada individuo para dominar el lenguaje y generar la persuassio lo hacía destacar dentro del arte de la exégesis y la glosa (es decir de la interpretación y del comentario). Los Padres estaban enraizados en este ambiente cultural y se supieron colocar en el nivel de persuadir y cambiar el debate filosófico de la cultura clásica por la profundidad del Evangelio. La literatura patrística está asimilada al nivel de la poesía y retórica de los grandes como Homero, Platón, Cicerón, Quintiliano y otros. El nombre de Tertuliano, Ambrosio, Agustín, Gregorio Nacianzeno, Crisóstomo, representa una estrella más dentro de la pléyade de intelectuales clásicos. Por tanto, el factor lingüístico grecolatino es otro de los contextos importantes para el estudio de los Padres.


  • Las culturas presentes en el imperio romano


El cristianismo surgió en el seno del judaísmo y se propagó en el campo de los gentiles, es decir de los extraños al mensaje de la salvación. Y aunque el orbe estaba permeado por el helenismo, las relaciones institucionales del Imperio romano permitieron que la fe en Cristo se introdujera en las estructuras de la cultura latina. Otras culturas estaban presentes. Los pueblos africanos del norte, los góticos, armenios, siriacos, germánicos, hispánicos, gálicos recibieron el mensaje y lo hicieron propio con el paso del tiempo. La cultura de cada pueblo interpretó y asimiló a sus tradiciones la expresión del Evangelio. El cristianismo primitivo floreció en la base de la cultura de los pueblos. Para descubrir el mundo greco romano se debe incursionar desde diferentes fuentes: la misma historia del Imperio y otras antigüedades.


  • La herejía


La religión cristiana debió pasar por un proceso de purificación y definición delante de otras tendencias que amenazaban con desvirtuar el verdadero mensaje de la fe. Durante los primeros años no se tenía una definición entre ortodoxia y heterodoxia, de hecho todos los autores antiguos arriesgaban fuertemente con el error doctrinal. Más aún, la idea de Magisterio o de Derecho canónico no aparecía en la práctica. Los padres descubrieron estos errores como verdaderos sistemas filosóficos integrados al ejercicio de la fe. Muchos de estos se convirtieron en tendencias invisibles y otros en manifestaciones más organizadas. Herejía es sinónimo de opinión alternativa y no tiene nada que ver con cuestiones demoniacas o paranormales, es una respuesta mítica o filosófica al problema del mal, a la realidad antropología, a la divinidad y a la salvación. Los creadores de estas corrientes fueron geniales fundadores de satisfactores espirituales para una sociedad acostumbrada a la novedad religiosa. Los griegos y romanos practicaban religiones mistéricas, iniciaciones y misterios, emanados de sus teogonías y artes adivinatorias, por este motivo la herejía alcanzaba un alto grado de aceptación ante el público pagano, ofreciéndose como una versión atractiva de la nueva religión. Al darse cuenta del error conceptual sobre la Trinidad, los Padres combatieron frontalmente la herejía haciendo surgir la claridad de la verdad teológica, la cual se transformaría en formulación dogmática. Herejías como el docetismo, gnosticismo, maniqueísmo, arrianismo, monarquianísmo, montanismo y una centena más, son elementos necesarios dentro del análisis patrológico.


  • La historia de la teología


La historia de la Iglesia no sólo se compone de la cronología de acontecimientos y de las gestas de los personajes, más bien se mueve por las ideas. Ante la nueva doctrina de Jesucristo predicada por un grupúsculo de seguidores surgió una línea de pensamiento que transformó la historia. La teología surgió por esta necesidad de definir el dogma desde su más originaria formulación y a partir de sus repercusiones en la vida de la Iglesia. Un debate invitaba a otro generando la composición eclesial y la recomposición social. Por eso la teología se hizo historia para demostrar la importancia del dogma como intervención del Espíritu Santo en el tiempo, como hito de la revelación al hombre de todos los tiempos. Los Padres de la Iglesia son testigos de esta tradición y principales protagonistas de la formulación del dogma en el devenir del cristianismo desde la antigüedad. Cuando se habla de historia eclesial se debe hablar de concilios ecuménicos, corrientes de pensamiento, escuelas, controversias y representantes ideológicos de cada una de ellas.

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